PONER UN NEGOCIO- 3 cosas que me hubiera gustado saber antes de empezar

¿La idea de poner un negocio ha estado dando vueltas por tu cabecita últimamente?

¿Tienes una gran idea y mucha emoción pero a la vez miedos sobre lo que puede estar por venir?

O puede ser que ya tengas algo empezado pero no estás tan satisfecha con la forma en que las cosas están marchando...

Antes de emprender- 3 cosas que me hubiera gustado saber .jpg

Antes que nada, quiero compartir algo contigo:

Estoy feliz de presentarte el primer episodio de mi canal de Youtube

 

Es mi deseo que este episodio y los que están por venir, te brinden guía y compañía en tu aventura como mujer de negocios, y específicamente espero que esta primera entrada te ayude a regresar un poco los pies a la tierra ahora que esa poderosa idea

"Voy a poner un negocio"

se ha apoderado de cada pensamiento que lanzas al Universo. Y con regresar los pies a la tierra en ningún momento quiero que entiendas que quiero cortarte las alas. Créeme cuando te digo que he estado ahí y he sentido la emoción de poner todo el corazón en un proyecto que quieres convertir en tu sustento, tu orgullo y tu razón de ser. La cosa es que, en muchas ocaciones esa emoción nos pone a trabajar y trabajar sin parar y sin un rumbo claro porque nos adelantamos un poco a lo que venía.

A mí me habría encantado que alguien se hubiera tomado el tiempo de tener esta conversación conmigo, hace 7 años que comencé mi trayectoria como emprendedora, seguro me habría ahorrado muchos errores, desvíos y dinero. Por esto me pareció importante compartir este contenido contigo. 



Así que vamos a ello:

1. Ser tu propia jefa, si no cuentas con una estrategia adecuada, jamás será sinónimo de ser libre.

La historia de muchos emprendedores, incluida la mía, comenzó cuando estábamos trabajando haciendo algo que quizá nos gustaba pero para alguien que no, o la vida nos llevó a tener un trabajo que ni siquiera tenía que ver con lo que nos apasiona.

Hasta que llegó el día que atravesó por nuestra brillante cabecita la idea: “Voy a poner mi propio negocio”.

Esta idea es arrolladora. Si la has experimentado sabes que no miento cuando digo que se apodera de cada pensamiento. Comienzas a buscar alternativas, presupuestos, nombres y logos, eventualmente renuncias al trabajo y, tarde o temprano, el sueño se cumple.

Y entonces comienza lo bueno...

Por un lado, el comienzo de cualquier negocio tiene su curva de aprendizaje, y el buen dicho: “el que tiene tienda que la atienda”, nos tiene trabajando jornadas de 12, 14, 16 hrs.

Te das cuenta que no sólo se trata del producto o servicio que ofreces, está el servicio al cliente, la limpieza del área de trabajo, las compras de suministros, las cuentas al final del día, la contratación de tu primer empleado, la renuncia de ese mismo empleado… El sueño de libertad financiera y de tiempo libre se va nublando por una rutina de trabajo de hormiguita obrera.

Y todo esto pasa porque no hubo una estrategia de por medio y digamos, tampoco la investigación necesaria. Es tanta la emoción de la idea de poner tu propio negocio que se pierde el piso un poquito.

Para explicarte a qué me refiero, te platico un poquito de mi historia personal:

Yo estudié canto por varios años y, a la par de que tenía un trabajo que me chocaba, cantaba junto con amigos en distintos cafés del centro de mi ciudad. ¿Cuál fue mi brillante idea de las 3 de la madrugada? “Voy a poner una cafetería, donde mis amigos y yo vamos a presentarnos”

Y en el transcurso de menos de medio año lo logré, abrí mi cafetería. ¿Y adivina quién canto ahí si acaso un par de veces en el trascurso de 3 años?

No hice la investigación suficiente, la idea de tener mi propia cafetería era tan embriagadora, que no analicé los requerimientos del modelo de negocio, y mucho menos, establecí ninguna estrategia que eventualmente me liberara de estar detrás de la barra haciendo café y me permitiera cantar más a menudo.

Con estar detrás de la barra me refiero a que yo hacía bebidas, platillos, la poca publicidad que me daba tiempo, organizaba los eventos, hacía las compras y eventualmente, cuando tuve personal, no me encargué de elaborar los procedimientos necesarios para que cada quién hiciera su parte de manera correcta sin que yo tuviera que estas detrás.

Y tuve personal maravilloso, no era su culpa, la culpa la tenía mi falta de estrategia.

Esto ataca principalmente a las mujeres, pues tenemos mayor tendencia a caer en el “mejor lo hago yo” que los hombres, y tratándose de un negocio, esto nos puede llevar a poner demasiada atención y energía en el trabajo del día a día y no en la planeación que es lo que ser La Jefa realmente implica.

Al final, terminé drenada y sin ganas de saber más.

Mi consejo aquí es que hagas la tarea.

Que antes de comenzar pongas sobre la mesa cuáles son tus aspiraciones de vida, luego analiza el modelo de negocio y adecúalo  a lo que quieres para tu vida, ¿qué te hará falta y qué camino debe seguir tu emprendimiento para llegar a esa libertad que buscas?

De esta manera comenzarás a hacer que tu negocio trabaje para ti y no tú para el negocio.

Platica con gente que ya está haciendo lo que tu pretendes y pídeles que te cuenten lo mejor de su negocio, y qué querrían cambiar, qué implica para ellos ser su propio jefe, lee, busca en google, y nunca dejes de aprender por quedarte haciendo el trabajo de la hormiguita obrera.

 


2. Creer que sólo necesitas ser experta en tu servicio o producto puede perjudicarte.

Y esto es por un par razones:

Por un lado, quizá estás buscando un grado de expertise tal que sólo sigues preparándote y estudiando sin parar y no empiezas nada. Esto me pasó al querer comenzar mi negocio en línea, de tanto que quería estar más lista, no arrancaba con nada. Seguro necesitas la preparación, pero también requieres vivir la experiencia de hacer las cosas.

Por otro lado, y esto quizá les pasé más a las emprendedoras que ofrecen servicios, pero igual sucede con quien hace productos físicos, te quedas tan clavada en ser la mejor en lo que haces, que se te olvida que también debes estar aprendiendo sobre marketing y cómo publicitar tu negocio, sobre posicionamiento de marca, sobre gestión de personal, sobre inteligencia financiera…

Y si te olvidas de todos estos elementos, quizá ofrezcas un producto o servicio maravilloso, pero nadie se va a enterar de él.

Seguramente no sabrás empaquetarlo o darle formato, no podrás armar un equipo eficiente, ni sabrás manejar el dinero que llegue a tus manos… ¿Sabes a qué suena eso? A que se acabó el negocio, y sí, tu producto o servicio eran geniales.



3. Necesitas establecer metas que puedas medir.

Si no estableces plazos con fechas determinadas o cantidades específicas, estarás trabajando en círculos.

Por ejemplo, al arrancar con la cafetería, como ya te dije, mi idea era: "quiero cantar en mi negocio propio, dejar el trabajo que de oficina que no me gustaba y dejar de recibir ordenes".

AH JA, pero ¿qué objetivos económicos pretendía alcanzar y para cuándo? Nadie supo.

Esta falta de metas medibles, provocó una gran desconexión entre mi oferta, mis precios, y el posicionamiento de mi marca.

El dinero así como entraba, se volvía a ir, porque no había una intención medible en nada, simplemente juntar para la renta, hacer compras y pasar el mes.

Yo entiendo que establecer cantidades y determinar fechas es complicado. Y a eso agregamos lo que se dice de la crisis, y que a un negocio le toma no sé cuanto tiempo llegar a estar tablas, y la opinión no pedida que recibirás de todo el mundo,

pero la realidad es esta:

Al embarcarte en la aventura de poner un negocio debes estar consciente de que trabajaras mucho, tendrás muchas responsabilidades, quizá tengas que poner a tus seres queridos de lado por un tiempo, y todo esto, tiene que valer la pena, tiene que valer dinero, tienes que ponerle una cantidad y tienes que trabajar por conseguirla.

Si no, no tiene caso, sigue trabajando por un sueldo fijo al final de la quincena y quítate de problemas.

Así que piensa que lo que te mereces es mucho y asigna los precios correspondientes a tus productos o servicios y establece metas económicas y plazos que puedas medir.

No lo lograrás mañana, pero si estableces plazos, estrategias y te capacitas constantemente, te aseguro que lo harás.


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Déjame tus comentarios, me encantará leer qué te pareció el episodio.

Te dejo un fuerte abrazo, nos encontramos muy pronto

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¡Hola, soy Ale!

Estratega de negocios en línea y diseñadora web en Squarespace. 

Soy viajera de corazón, campeona de maratones en Netflix y, para el sushi, siempre tengo un "huequito".

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