Mi trabajo actual NO me hace feliz

¿Será que todos tenemos esta idea en la cabeza -fomentada por varias películas y series de televisión- de que renunciar a un trabajo debe ser un acto repentino y súper dramático? Que un buen día, de la nada, nos va a llegar por fin el valor que, en los últimos meses o años, simplemente no se había presentado y que, después de una acalorada discusión con el tan odiado jefe, el sol brillará mientras caminamos por la calle hacia nuestra casa gritando y bailando de felicidad...

¿Reality check? Eso sólo pasa en las películas ;)


¿Prefieres video? Encuéntralo más abajo.


Mi trabajo actual NO me hace feliz y quiero emprender pero tengo miedo.jpg

En la mayoría de los trabajos hay que presentar la renuncia con 2 semanas de anticipación y esa es la parte fácil del asunto... Lo que está verdaderamente complicado es tomar la decisión en primer lugar.

Sin la decisión no pasa nada... no pasará nunca nada y te quedarás por siempre jamás en esa oficina que tanto odias trabajando para ese jefe que no valora lo que aportas.

Tú tienes un proyecto creativo, aquello que a la par de tu trabajo de 8 a 5 haz ido intentando hacer funcionar y bien en el fondo, sabes que nunca va a despegar al 100% si no le dedicas un poco más que sólo tus ratos libres.

Pero, ¿y si no funciona? ¿Si te arrepientes de perder la seguridad que tienes ahora?

Sí, da miedo dejar el lugar que nos brinda seguridad y estabilidad... El miedo quiere protegernos, que no perdamos el piso, pero muchas veces aquello que más anhelamos está justo detrás del miedo. Y el miedo, entonces, nos impide dar ese primer GRAAAAN pasito que es el de tomar la decisión. Tomar la decisión no va a matarnos, no va dejarnos en la calle, no va a cortarnos el seguro social de repente... Nada de eso va a suceder el día que tomas la decisión. Ese día, si acaso, volverás a casa un poco más liviana y espero que un poco más feliz.

¿Qué viene después? La planeación. ¿Con quién tendrás que ir conversando al respecto? ¿Tu pareja? ¿Algún colega? ¿Tus padres o hermanos?

¿Qué necesitas? ¿Abrir una cuenta de ahorros exclusiva para cuando dejes ese trabajo? ¿Vender algo? ¿Cortar gastos en una que otra frivolidad? 

¿Ves? El día que tomes la decisión no estarás ni remotamente cerca del día en que caminarás con paso fuerte a la puerta de salida de la oficina sabiendo que es tu último día... Y a la vez, estarás mucho más cerca que antes.

De eso habla el episodio de

Negocios de la A a la Z

de esta semana. Te lo dejo :)




Te mando un fuerte abrazo,

nos encontamos muy pronto

y recuerda:


 

¡Hola, soy Ale!

Estratega de negocios en línea y diseñadora web en Squarespace. 

Soy viajera de corazón, campeona de maratones en Netflix y, para el sushi, siempre tengo un "huequito".

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