Cómo generé mi primer mes de más de 1000 dólares online

La historia completa sobre cómo pasé de no tener idea de que los negocios digitales siquiera existían, a generar mi primer mes con un ingreso de tiempo completo trabajando desde mi laptop.


Antes de arrancar con este post quiero aclarar por qué hablo de generar un primer mes de 1000 dólares.

Sucede que en parámetros de los ingresos que pueden generarse por internet, 1000USD pueden parecer poca cosa para algunos, pero para quienes pasamos un tiempo sin producir una entrada de dinero significativa, 1000USD pueden hacer una gran diferencia. Simplemente en México, 1000USD es bastante más de lo que pagan en muchos buenos empleos mensualmente.

¿Por qué me parece importante contarte esta historia?

Porque creo que en internet ya existen suficientes historias de personas que supuestamente se volvieron ricas de la noche a la mañana haciendo dinero mientras dormían e invirtiendo el mínimo esfuerzo.

Considero que hacen falta más historias que demuestren que hacer dinero en internet en efecto es posible, simplemente que quizá no es tan fácil como algunos quieren hacerlo parecer.

Crear un negocio online que genere ingresos estables toma tiempo, esfuerzo, mucha dedicación, perseverancia y hasta paciencia.

Yo tomé un trabajo “convencional” dos veces durante todo el proceso que voy a compartirte. Claro, hacerlo sólo me servía para reforzar la idea de que realmente quería hacer funcionar mi emprendimiento digital.

Hoy puedo decir que he cumplido algunas de las metas que hace dos años me parecían imposibles, y es que algunas de las metas que me he puesto últimamente ni siquiera existían en mi realidad un par de años atrás.

Y si yo puedo, que he creado esto desde el nulo conocimiento de los negocios online, tú puedes lograr lo que te propongas también.

Muy importante

Esto no es una promesa de ingresos. Cada negocio es tan diferente como la persona que esta detrás del mismo y por ello, la historia de cada emprendimiento también lo es. La idea es que veas este post como un caso de estudio e inspiración.


Así que comencemos...

Trabajar desde casa es una idea que se metió en mi cabeza desde que vi un video en Facebook sobre la historia de un negocio de comida vegana.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

Quédate a leer porque el día de hoy voy a compartirte todos los detalles de cómo es que comencé a generar ingresos en internet, trabajando desde casa, con este sitio web en el que te encuentras ahora… Y para ello, debo comenzar contándote sobre los meses en los que no generaba nada, o casi nada.


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Los antecedentes

Verás, desde muy joven decidí que trabajar para alguien más no era lo mío y que quería tener mi propio negocio. Emprendí con una cafetería, luego con una barra de café, luego con un comedor universitario. Por más de 6 años me dediqué al negocio de la comida y en su momento, dirigí los 3 negocios a la vez.

Finalmente, decidí dejar todo porque el estilo de vida que exigen los negocios de ese tipo no era lo que yo quería para mí. Traspasé la cafetería y vendí mi equipo de la barra de café y el comedor.

Aún estaba convencida de que no quería trabajar por cuenta ajena, pero tampoco tenía claro qué podía hacer pues, según mi experiencia, tener un negocio propio forzosamente implicaba invertir un montón de dinero para poder arrancar y la obligación de vivir atada a horarios estrictos y a un lugar fijo, al menos mientras las cosas comenzaban a funcionar. Me daba dolor de estómago tan sólo de imaginarme volviendo a pasar por todo otra vez. Sin embargo, no sabía cómo hacer las cosas de forma diferente… No sabía que los negocios podían crearse de una forma diferente.


Un video en Facebook

Aquí viene la parte donde el video de Facebook entra en escena. En este video sobre el negocio de comida vegana, explicaban que la dueña cocinaba todo desde su casa y enviaba la comida a domicilio con sus ayudantes bicicleteros (esto fue un poco antes de que servicios como UberEats o Rappi se pusieran de moda).

El caso es que el video encendió un pequeño foco en mi cabeza… ¿Podría yo hacer algo así? Evaluado la posibilidad, pensé que quizá no ganaría mucha libertad de horario, pero al menos no tendría que volver a invertir tanto como antes para poder comenzar a generar ingresos y, esta vez, podría estaría en mi casa.

No tengo hijos (sólo Naga y Drako, mis canijos), así que no tengo la motivación que muchas madres tienen para querer trabajar desde casa. Si la idea llamó mi atención fue porque imaginé que así resultaría más fácil salir de viaje si lo deseaba, pues los gastos fijos serían mínimos en comparación a los de mantener un local y así podría suspender operaciones sin endeudarme a tope.


Los algoritmos

Como buena emprendedora, sólo requiero de la más mínima chispa de inspiración para generar un incendio de ideas. Entre mi novio y yo empezamos a adaptar la cocina, me puse a planear lo que podría ofrecer y hasta diseñé un logo para mi futuro nuevo negocio de comida.

Gracias a los algoritmos de Google, de Facebook y de YouTube y a todas mis búsquedas que de alguna forma se relacionaban con el tema de generar ingresos desde casa, nuevos contenidos al respecto comenzaron a llegar a mí desde todas las direcciones.

Así fue como un anuncio de Marie Forleo apareció en el inicio de mi Facebook.

En este anuncio ella invitaba a suscribirte a su entrenamiento gratuito de 3 partes para emprendedores al que por supuesto me apunté.

Durante los tres videos del entrenamiento, Marie me habló al corazón y me dio la respuesta exacta que había estado buscando desesperadamente las últimas semanas: habló sobre una nueva forma de hacer negocios. Una en donde no era necesario sacrificar calidad de vida para generar un impacto positivo e ingresos significativos. Esta nueva forma era haciendo negocios por internet.

Obviamente me volví fan. Vi decenas de los videos de su canal de YouTube y finalmente me inscribí en B-School, su escuela de marketing. Además de lo que iba aprendiendo en B-School, tomar el curso fue el medio para abrirme las puertas a este basto mundo de los negocios online.

Fui adquiriendo libros, más cursos y conociendo a otros expertos. Una serie de videos que también me causó un impacto enorme por esos días fue la llamada “30 days of genius” que Chase Jarvis tiene en su canal de YouTube.

Un par de meses después, luego de conocer que era posible ganarme la vida trabajando desde mi laptop con toda la flexibilidad que siempre había deseado, fue claro para mí que no quería continuar con la idea de vender comida desde mi casa.


La búsqueda

¿Qué podía hacer entonces? Uno de los cursos que tomé buscando alternativas fue el de VirtualiaNet. El equipo de esta academia enseña que existen un montón de profesiones que pueden realizarse online, como la traducción, el diseño, la transcripción, la asistencia virtual, entre otros. Aunque no concuerdo con el planteamiento de algunas de las clases, el curso me sirvió muchísimo para entender estas nuevas profesiones y darme una idea del mercado en el que me podría mover.

A la par, decidí hacer caso e implementar en la medida de lo posible, todo lo que Marie Forleo enseña en B-School. Ella hace un fuerte hincapié en la importancia de la creación de contenidos, así que abrí mi blog (este blog) con la intención de hablar sobre temas de sustentabilidad, pues es un tema importante para mí.

Sin embargo, rápidamente el blog se transformó en un espacio para ir documentando mi historia emprendedora, lo que había aprendido con mi experiencia en los negocios offline, y lo que iba aprendiendo con mi experiencia emprendiendo online.

Llevaba unos meses gastando en capacitación (cursos y libros, principalmente) y tenía que comenzar a generar ingresos lo más pronto posible.

Probé varias cosas:

  • Abrí cuentas en UpWork y Workana para ofrecer servicios de asistencia virtual y transcripción

  • Di un taller y algunas asesorías para emprendedoras

  • Creé un curso para ofrecer por Udemy

  • Diseñé el esqueleto de lo que sería una membresía para emprendedoras

Digamos que estuve tirando espagueti a la pared para ver qué pegaba.

Gracias al universo elegí Squarespace para crear mi blog y mi sitio web, pues transformar mi casita virtual para adaptarla a cada nueva idea me resultaba súper fácil y, de hecho, satisfactorio también.



Mi blog

Seguí con el blog y enriquecí mis contenidos haciendo videos para mi nuevo canal de YouTube “Negocios de la A a la Z” (al principio no me atreví a llamarle Negocios ONLINE de la A a la Z porque el síndrome del impostor se manifestó diciéndome que no estaba calificada para ponerle ese nombre ¡a mi propio canal!).

Por esas fechas, mi novio y yo nos mudamos de ciudad. Yo seguía sin generar ningún ingreso relevante de mi proyecto… Sin embargo, creo que lo más frustrante, más que no generar casi nada de dinero, era el hecho de que si alguien me preguntaba a qué me dedicaba, yo realmente no tenía muy claro qué contestar.

Un buen día, analizando las escasas vistas que tenían mis videos de YouTube, me di cuenta de que mi video más visto era uno en el que explicaba las razones por las que había elegido Squarespace para construir mi sitio web. No es que tuviera muchas vistas (a la fecha no son muchísimas) pero sí era una gran diferencia en comparación a mis otros videos.

Me di cuenta de que mi diminuta audiencia tenía interés en ese tema. Pasé meses jugando con la idea de lanzarme como diseñadora web antes de atreverme. El síndrome del impostor se apoderó de mí nuevamente. ¿Quién era yo para atreverme a ofrecer ese servicio si no contaba con un título en diseño?

Vino toda otra etapa de devorar cursos y libros. Digo devorar, porque consumía cualquier contenido relacionado al diseño web que se cruzara por mi camino, y lo hacía con la desesperación de alguien que, más allá de querer aprender algo nuevo, lo que realmente busca es aplacar una inquietud o un miedo.

Por suerte, fue relativamente rápido cuando comprendí que lo que me hacía falta para ganar confianza era trabajar con clientes. Una cosa era haber remodelado mi propia web un sinfín de ocasiones, y otra muy distinta era poder crear un hogar virtual para alguien más.


Primeros clientes

Pues, como es el caso de muchos, a algún miembro de la familia le corresponde hacer de conejillo de indias. Mi primer cliente fue mi novio, con su web de Bienes Raíces.

Gracias a que sus colegas vieron mi trabajo, rápidamente llegó otro proyecto. Con este cliente tuve la oportunidad de aprender muy pronto una lección muy importante: que si una como profesional no cobra bien por su trabajo, el cliente tiende a no valorar el proyecto.

Debido al enorme miedo que me causaba mi inexperiencia, había sentado precios muy bajos por mi servicio de diseño web, y posicionarme como barata, había causado que mi opinión no fuera tomada en cuenta, y que al cliente le diera igual el proceso y tiempos de entrega estipulados en nuestro contrato.

En fin, como escuché en un podcast el otro día “si como freelancer nunca has tenido un mal cliente, será porque eres nuevo en el negocio”. Además, estoy convencida de que prácticamente cada mal cliente que podemos tener como profesionales independientes es en mayor o menor medida nuestra propia culpa. Algo falla con el posicionamiento de nuestra marca, con el filtrado de los proyectos que aceptamos o con el proceso de abordaje y por ello acabamos teniendo una mala colaboración.

Pero viendo el lado positivo, ese proyecto me ayudó a acumular 3 sitios web creados en Squarespace, lo que me permitió solicitar mi entrada al círculo de diseñadores de Squarespace (Squarespace Circle), otro paso que también me ayudó a construir mi confianza, además de brindarme recursos valiosos que obtuve al volverme miembro.

Decidí que debía hacer varios ajustes si quería trabajar con clientes más ideales, en proyectos que me entusiasmaran más y, sobre todo, de forma más regular.


Posicionamiento

A principios de 2018, mi sitio web pasó por una nueva transformación. Además de cambiar el layout y la navegación de mi web, mucho trabajo estuvo dedicado a los textos. Cambié mi página de about y dediqué bastante tiempo al copy de mi página de servicios para promover los beneficios que podía aportar por proyecto. Finalmente, subí mis precios.

Comencé a participar en grupos de Facebook donde creí que mi cliente ideal podía encontrarse y/o donde supuse que la temática de los proyectos podría estar más alineada con mis valores, pues crear sitios web para Bienes Raíces no resultaba de mi interés.

Aproximadamente un mes después de las renovaciones a mi sitio web, y de estar implementando mi sencilla estrategia de networking, una pareja contestó a mi post de presentación en un grupo compartiéndome un poco sobre los problemas que tenían con su sitio web de entonces.

Respondí con un mensaje detallado que les dejaba saber que había visitado su sitio, que enumeraba los problemas que veía en este y cómo proponía solucionarlos. Finalmente, les hice la llamada a la acción de reunirnos en una video-llamada para platicar con más detalle sin ningún compromiso.

En la llamada me comentaron que habían escrito a varias personas, sin embargo, nadie les contestó con tanto detalle como yo y que, entre varias cosas, mi propuesta de llevarlos a Squarespace como una alternativa a Wordpress les parecía muy interesante. Al finalizar nuestra llamada, decidieron contratarme por 800USD.



El proyecto

En ese momento (y todavía ahora), 800 dólares me venían bastante bien. Pasé las siguientes semanas entregada al proyecto y busqué servirles de la mejor forma posible. Carol y Josep apreciaron mis ideas, mis sugerencias y también se involucraron al 100%.

Mientras, en casa, las cosas se pusieron un tanto caóticas. Mi novio fue a parar a urgencias debido a una piedra en el riñón y justo ese día nos informaron que no podríamos renovar contrato en la casa que estábamos rentando.

Aún con la operación de mi pareja y la mudanza, gracias a que podía trabajar desde mi laptop y en el horario que tuviera libre, fui capaz de cumplir con los objetivos del proyecto a un grado que tal que mis clientes quisieron pagarme un extra por mi trabajo.

Al finalizar, recibí 1200USD por un proyecto que tomó casi 5 semanas.

Sip, mi primer mes de más de 1000USD online, trabajando desde casa… Desde dos casas para ser más precisa, pues comencé el proyecto en una casa, y lo terminé ya estando en la otra.


Mi negocio desde entonces

Desde entonces, he sido mucho más intencional en la forma que posiciono mi marca como especialista en Squarespace.

Esto tuvo un gran impacto en los contenidos para mi blog y mi canal de YouTube, y en el enfoque que di a mi presencia en redes sociales.

Los ingresos que he podido generar a partir de este nuevo posicionamiento han sido relativamente estables (salvo por un par de periodos en los que yo he decidido no tomar clientes). No todos los proyectos me han permitido llegar a los objetivos de ingreso que me he propuesto mes con mes, sin embargo, genero ingresos con los que soy capaz de contribuir con mi pequeña familia y, en un par de ocasiones, he sido el único sustento.

Mi final feliz se va construyendo día con día mientras voy redefiniéndome como profesional, aprendiendo de cada proyecto nuevo y afinando mi marca personal para acercarla a la visión que tengo.



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Te mando un fuerte abrazo,

nos encontramos muy pronto

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